Por un lado, las mujeres nos incorporamos al mundo del
trabajo y exigimos equidad…
por el otro, te comes el viaje y tu compañero de oficina te tira
onda.
Gestitos, mails, diálogos
bajo el amparo de lo “profesional” entran a calar en la vida personal
generando una serie de mambos que, cuando tenes la guardia baja, zaz! no te
diste cuenta y estas hasta las manos intentando “interpretar” (porque a las chicas nos encanta entender lo que nos
dicen sin decirnos) que es
lo que esta pasando… Nada, te calmas!
Y es que acordemos
que charlar siempre es mas fácil, los asuntos de trabajo son un gran gancho
para hablar en algún pasillo, es bastante el tiempo que se comparte encerrados en el mismo lugar -
mate, café y archivos Word- vernos agotados al final de la jornada…
hermoso!
Que onda? Te pasa alguna
información de su vida personal, descártalo…. Lo dice a vos porque estas en el escritorio de al
lado pero no vinculante, si por ahí pasaba el cadete también se
lo decía.
Que música ponemos
hoy? Apa, nos pintamos para venir a la oficina? Almorzamos juntos? … Que genia
que sos! Que haríamos sin vos!.... Frases zalameras que
parecen especiales, diría
Estopa…
Se escapo una mano semicariñosa
por algún lado? Relajala….
Los mensajes de
contenido laboral fuera de horario… dont care, tiene que ver con el sentido pragmático:
Mañana obviamente se lo recordaras.
La diferencia entre
una gran laburanta y el amor de su vida.
Los flirteos de
oficina existen, son reales, en algunos casos se concretan, en otros no… A mi me gustan esos: los que le ponen onda
al lugar de trabajo, generar tensión y se diluyen en cuanto cumplimos las 8
horas de estricta relación laboral.

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