sábado, 19 de mayo de 2012

ECOS DE AHÍ ADENTRO


Historia del desamor con Clementina. (PARTE 1)


Tus ganas de cortar con tanto disfraz fueron la excusa para acercarnos,
me presentaste una oportunidad y fue así como nos empezamos;
pensar que tiempo atrás era yo quien me imaginaba hablando.
El perfume importado nubló nuestra histeria
 y aunque habíamos exagerado los tragos,
pactamos no creernos sino hasta mañana.
Y a pesar que mis mañanas suelen ser peores,
aquel mañana empezamos por ponernos de acuerdo
y prometimos que era obvio lo de ayer.
Pero mis promesas nunca fueron perfectas,
a veces exagero en coquetear y no soy bueno para regalar,
aunque me sobren ideas.


Después de viajar, volver siempre es gris
 y cuando no voy con vos, pero vos vas, es aun peor;
tanto como cuando no querés contestar.
Deberías saber que tanta retórica no deja espacio a amor,
menos hoy que afuera está difícil y con vos me producía ilusión;
aunque tu quiromántica diga que conmigo no.
Parece que nuestros momentos no son los mismos amor,
cuando te escucho me veo, y aunque quiera cambiarte de opinión,
seguramente los dos seguimos pensando igual.
¿Alguien irá a entender
si nos gustamos pero no ejercemos?
¿Cuándo iremos a parar?


Una vez me dijiste que todo cambia, que no soy bueno en sacar conclusiones,
yo también creo que no lo soy,
es que tampoco vos te esmeraste en dármelas.
Es por esto que duele volver sin comprender si no podés o no querés,
sin saber a dónde ir si todo está igual o peor que siempre.
Por lo menos permitime creer que una vez me apuntaste a los labios y me quisiste abrazar.

"Eternal sunshine of the spotless mind"

No hay comentarios:

Publicar un comentario