lunes, 25 de febrero de 2013

AGÓNICA DE REPARTO


Minas que son lo más under del melodrama revolucionario: le huyen atormentadamente al protagónico. ¡Ningún mero drama!
Burla el aplauso; es que puede que no dé para galardón, pero con él ese set sensorial sería de Hollywood. Sin embargo, tu narcótica rebeldía de camarín se rehúsa al coqueteo, esconde los besos, reprime relación y evita cambiarla, te atraganta con que en realidad te gusta él.
Estás enferma de temor; automedicando comodidad a tu fiebre cardíaca, por fobia a la ciclotimia. Y aun cuando ni siquiera aventurás recetar, tampoco será que tu corruptible espontaneidad vaya a rescatarte del sospechado desenlace: anestesiada por el pánico escénico y en el maldito confort, que nunca irá resolver aquel pavor que te genera ese delirio protagónico eternamente presente.
Así vas agonizando de razón; angustiada por tu absurdo genio y arrepentida de la prejuiciosa especulación, al extremo de odiar saber lo que querés sin querer entender que lo querés.
Siquiera reparos en los estertores; soberbia respecto al tiempo, ¿y qué si no hay después?
A vos te falta valor; te falta varón. Te falta amor. Dejarte encontrar con lo más diferente de vos y enviciarte en esa diferencia, que te extasía de sólo fantasearla.


Dale acción, que con vos a él nunca le va joder hacer de reparto.



"Sunset boulevard"


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